Lo que los adolescentes queremos
Vivimos en un mundo lleno de ruido, y no del agradable; ese ruido que nos rodea y que en algún momento afectó a muchos adolescentes. El ruido de las redes sociales, las exigencias, las comparaciones y hasta nuestros mismos pensamientos. Pero todo podría mejorar con solo tener la comunicación y la escucha real.
En nuestro caso, en esta etapa de la juventud es donde más necesitamos a alguien que nos escuche de verdad, sin sentirnos juzgados por nuestros problemas “menores”, ni nada de eso.
Como individuos en proceso hacia la madurez, creemos que deberíamos ser escuchados no solo con los oídos, sino también con el corazón, sin interrupciones, o que nuestra persona más cercana nos ignore o minimice el problema; o bien nuestros padres, viendo el lado negativo a todo, y además agregándole cual cereza del pastel, el típico discurso de cómo eran las cosas antes.
Queremos sentirnos escuchados, para desahogarnos sanamente o solo para sentir que hay una persona ahí, y que nos comprende, a pesar de nuestras dudas, nuestros miedos, nuestros sueños y también nuestras dudas más remotas.
Cuando no nos dan ese espacio para expresar lo que nos pasa, lo que nos entusiasma o lo que es importante para nosotros, nuestras emociones se acumulan y muchos chicos y chicas llegan a situaciones como el encierro, la droga, las autolesiones o rodearse de malas compañías para sacarlas de donde están guardadas y hacen daño.
Muchas veces esto se podría evitar si tan solo los grandes, en lugar de decirnos qué hacer, nos escucharan con empatía, con paciencia y con el corazón.
Y bien... ¿nos van a escuchar?
KIL 3º CO T. Mañana

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