La Dualidad del "Chip"
Por Luján Martínez Centeno – Estudiante de 1° 2° Ciclo básico. Turno mañana.
En la provincia de Salta, el uso del implante subdérmico —popularmente conocido como “el chip”— se ha promovido como una medida efectiva para prevenir embarazos inoportunos en adolescentes. Sin embargo, esta estrategia ha generado una peligrosa dualidad: mientras se reduce la tasa de embarazos adolescentes, crecen los casos de Infecciones de transmisión sexual (ITS). Esta situación revela una alarmante carencia de información integral sobre salud sexual en los jóvenes.
¿Qué es el “chip”?
El implante subdérmico es un método anticonceptivo hormonal que se coloca debajo de la piel del brazo y previene embarazos durante un período de 3 a 5 años dependiendo del tipo específico de implante. Su eficacia es superior al 99%, lo que lo convierte en una de las opciones más seguras en términos de anticoncepción.
El problema no es el chip, sino el enfoque
El acceso gratuito al implante en centros de salud pública es un avance en términos de derechos reproductivos. Sin embargo, muchas adolescentes en Salta —y también en otras regiones— reciben el chip sin una educación sexual integral que acompañe su uso.
Esta desinformación crea una falsa sensación de seguridad: muchas jóvenes creen que el chip las protege de todo, cuando en realidad solo previene embarazos, pero no protege contra las ITS como la sífilis, gonorrea, VIH, entre otras.
El fenómeno de confiar exclusivamente en el chip y abandonar el uso del preservativo ha sido documentado en diversos estudios, y comienza a observarse con fuerza en el norte argentino. Las campañas de salud muchas veces enfatizan la efectividad anticonceptiva del chip sin remarcar que no reemplaza el uso del preservativo.
En Salta, esto ha derivado en un aumento sostenido de casos de ITS entre adolescentes y jóvenes adultos. La falta de conocimiento, la ausencia de diálogo en las familias, y la educación sexual deficiente en las escuelas refuerzan esta situación.
La dualidad: Protección vs. Exposición
Aquí se presenta la dualidad del chip: protege eficazmente contra los embarazos, pero simultáneamente, y por la falta de información, expone a las adolescentes a un mayor riesgo de contagios. Es decir, una política pública pensada para empoderar a las jóvenes termina generando una nueva vulnerabilidad, al no estar acompañada por campañas educativas claras y efectivas.
¿Qué se necesita?
- Educación sexual integral real y efectiva: Que no solo hable del cuerpo y la reproducción, sino también del consentimiento, el placer, los métodos de protección combinados y el autocuidado.
- Con enfoque local: programas adaptados a las realidades de General Güemes y localidades del norte, reforzando contenidos sobre uso combinado (implante + preservativo).
Conclusión
El chip no es el enemigo. La desinformación, sí. En Salta, el acceso al implante anticonceptivo representa un avance significativo, pero si no se acompaña con información completa, puede convertirse en una herramienta de doble filo. La salud sexual de las y los adolescentes no puede depender de un solo método, sino de una visión integral, informada y libre de prejuicios. La dualidad entre “protección contra el embarazo” (gracias al implante) y “exposición a infecciones” (por desinformación y abandono del uso de preservativos) representa un desafío estructural.
Para abordar este escenario, es esencial retomar políticas integrales, fortalecer el acompañamiento comunitario y educar en la protección dual.

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