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miércoles, 17 de septiembre de 2025

Apariciones

Relatos de Apariciones

Relatos de Apariciones

Relatos de Apariciones

LA VISITA DEL FAMILIAR

Una noche en el Barrio San Antonio, Doña Gloria Ojeda oyó el aullido desesperado de una jauría de perros callejeros al frente de su casa. En ese momento todo era un terreno baldío. Ella, intrigada, asomó su ojo en la cerradura para ver que ocurría, lo que descubrió la estremeció muchísimo. Un perro de proporciones inhumanas avanzaba lentamente por la calle, era totalmente negro como la noche. Se abría paso azotando con sus zarpas a los canes que temían su presencia y retrocedían ante el imponente ser. Doña Gloria logró ver la mirada de la bestia, sus ojos eran incandescentes como llamas rojas del mismo infierno. Esa noche nada sería igual, al haber presenciado algo sobrenatural.

Alumna: Luján Albornoz
Curso: 5to 1ra Cs Sociales
Turno: Mañana
Colegio: Dr. Mariano Moreno
Aparición misteriosa

EXPERIENCIA PARANORMAL

Cuenta mi mamá que una amiga vivió una experiencia paranormal. Una noche cuando ya se disponían a dormir Ana y su hermana mayor Evelia escuchaban llantos de una mujer, pensando que era una pareja discutiendo, la hermana mayor salió a ver de dónde venían esos gritos. En el fondo de su casa solía haber un horno de barro y una enorme higuera. Cuando se dirigió a esa dirección se dio cuenta que los gritos y llantos provenían desde allí. Al mirar desde arriba vio como un niño la miraba fijo con ojos grandes desde la higuera. En ese momento quedó paralizada.

Ana al ver que su hermana mayor no regresaba salió hacia afuera y la encuentra de pie, inmóvil y orinada. Justo en ese momento escuchó un ruido que venía desde el árbol y al observar también vio a éste niño todo negro y peludo, como un mono; agarró a su hermana y volvieron a su pieza llorando y asustadas sin saber si lo que habían visto era real.

Al contarles a sus padres, salieron a ver pero no vieron nada, llegaron a creer que se trataba de un duende ya que dichos de abuelos los hornos e higueras atraen a estos seres "Paranormales".

Moyano Agustina
5•1• Sociales
T.M
Espíritu en el árbol

APARICIÓN EN EL CAMPO

Ella me cuenta que, hace 16 años, cuando mi hermano y yo éramos pequeños y vivíamos en el campo que se encontraba por el camino que va por el algarrobal. Era tarde y como estábamos en verano ellos salieron a hacer dedo para venir a Güemes ya que no teníamos mercadería para cocinar, pasaron las horas y nadie pasaba por el camino, entonces anocheció y como estaba fresco decidieron volver e intentar ir al otro día de nuevo.

En el camino mi hermano se puso a llorar ya que tenía hambre, ellos trataron de calmarlo cosas que si estaba funcionando y en eso se escucha que al lado de ellos andaba alguien, no pudieron verlo ya que estaba oscuro pero si lo escucharon ya que estaban en sequía, ellos apuraron el paso hasta llegar a casa y en ningún momento dejaron de escuchar que lo siguieron.

Cuando llegaron a la casa fueron a acostarnos porque nos habíamos dormido y decidieron hacer lo mismo, cuando se estaban durmiendo empezaron a escuchar que caminaban en el techo, que jugaban a la bolilla y hasta corrían justo en la pieza donde estábamos mi hermano y yo, mi papá agarró un lazo que tenía debajo de su cama y salió afuera, se paró justo en dirección de dónde provenían los ruidos y lanzó el lazo, cuando lo hizo se escuchó un solo ruido seco que caía al otro lado de dónde el estaba y los perros salieron corriendo detrás de lo que estaba en el techo.

Mi mamá dice que ese día a mi hermano lo siguió el duende porque se había puesto a llorar.

Alumna: Quipildor Nadia
Espíritu en el árbol

El Duende

Una vecina nuestra juraba que el duende le había escondido las cosas de la cocina: el mate, la cuchara, hasta los botones de la máquina de coser. Y no era que se perdían, no aparecían después, en lugares imposibles.

Pero lo más raro me pasó a mí, una tarde de verano. Yo estaba volviendo del corral, cuando sentí un silbidito, como de un niño. Me doy vuelta, y entre los algarrobos, vi una sombra chiquita, de sombrero grande, que corría y se reía. No era ningún chico del pueblo, porque todos estaban en la siesta, dormidos. Te juro que me recorrió un frío por la espalda.

Dicen que el duende se aparece a los que no respetan la siesta, o a los chicos que salen solos. Por eso siempre nos decían: ‘no anden en la siesta, porque el duende los lleva’.

Yo no sé si lo que vi era el duende o mi imaginación, pero te aseguro que desde ese día nunca más salí al monte a esa hora. Y mirá que hasta hoy, cada vez que se pierde algo en la casa, yo digo en broma: ‘seguro que fue el duende pero, en el fondo, no sé si es tan broma.”

Maximo Díaz ,5°1° Cs.Sociales

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